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Quebrada. Volcán, memoria en movimiento: el Tren Solar y una comunidad que volvió a ponerse de pie

Equipos que integran el Tren Solar

Volcán y el Tren Solar de la Quebrada, unidos por la memoria, el trabajo y un modelo de desarrollo que impulsa el crecimiento de las comunidades.

El 10 de enero de 2017, un alud marcó para siempre la historia reciente de esta localidad de Volcán. La fuerza de la naturaleza dejó huellas profundas, pero también reveló algo más fuerte: la resiliencia de una comunidad que eligió reconstruirse, crecer y mirar hacia adelante sin olvidar, y el Tren Solar de la Quebrada forma parte de este proceso.

Hoy, Volcán es sinónimo de recuperación, de trabajo colectivo y de transformación. Y en ese camino, el Tren Solar de la Quebrada encontró mucho más que una estación: encontró un pueblo que es parte esencial de su identidad.

Desde su puesta en marcha, el Tren Solar no solo conecta destinos, sino historias, personas y oportunidades. Volcán cumple un rol estratégico dentro del recorrido, pero sobre todo un rol humano: aquí trabajan vecinos y vecinas del pueblo, aquí el tren se integra al entramado social, económico y cultural de la comunidad.

Volcán es una estación clave dentro del sistema del Tren Solar de la Quebrada porque allí se concentra el corazón operativo del proyecto. Desde esta localidad se organizan y coordinan las operaciones técnicas de todo el recorrido: es sede de las bases operativas, los talleres de mantenimiento, la logística y la planificación diaria del servicio. Cada salida, cada frecuencia y cada experiencia que el Tren Solar ofrece a lo largo de la Quebrada se sostiene en el trabajo que se realiza en Volcán, donde equipos técnicos y operativos —en su mayoría integrantes de la comunidad local— garantizan el funcionamiento, la seguridad y la continuidad de un transporte único en el mundo. Por eso, Volcán no es solo una estación, es el centro que hace posible que el tren esté en movimiento.

Jorgelina Machaca, vecina de Volcán y auxiliar de boletería del Tren Solar, destacó, «El día que bajo el alud estaba aquí en Volcán, Fue un día muy triste, hubo muchas perdidas, pero un tiempo después, con el trabajo de todos, podemos decir que tenemos un Volcán más lindo con servicios y muchas mejoras de infraestructura» destacó Jorgelina, y agregó, «tiempo después llegó el Tren, que nos permitió poder mostrar Volcán a todos los turistas y jujeños, y también poder contar nuestra historia, y como pudimos renacer, y el Tren hoy es parte de nuestra comunidad».

Cada llegada y cada partida del Tren Solar en Volcán es también un símbolo. Es la prueba de que el movimiento genera desarrollo, de que la energía limpia puede impulsar no solo un medio de transporte, sino también nuevas oportunidades para las economías locales. Es turismo con propósito, pensado para respetar el territorio, cuidar el ambiente y fortalecer a quienes lo habitan.

Lo hace sin perder su memoria, porque recordar también es una forma de honrar lo construido. El Tren Solar acompaña ese proceso como una empresa del Estado comprometida con el desarrollo sostenible, la inclusión y el orgullo jujeño.

En Volcán, el tren no solo pasa: pertenece. Es parte de una comunidad que transformó la adversidad en impulso y que hoy avanza, con la fuerza de su gente, hacia un futuro en movimiento

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