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Salud Mental. Depresión: la familia y los vínculos, un pilar fundamental en el abordaje y el tratamiento

Depresión: la familia y los vínculos, un pilar fundamental en el abordaje y el tratamiento

Escuchar y dar un abrazo son las herramientas preventivas más importantes; a partir de allí, cuando la persona puede expresarse, no solo que atenúa la intensidad de lo que siente, sino que se abre una posibilidad enorme de poder ayudarla, acompañar, consultar y acceder a la ayuda profesional de manera oportuna.

En el marco del Día Mundial en Respuesta a la Depresión que se conmemora cada 13 de enero, el Ministerio de Salud de Jujuy pone a disposición de la comunidad la guía de contactos de la Red de Salud Mental, para consultar con profesionales ya sea en CAPS, nodos, hospitales, de manera telefónica o virtual. Asimismo, se pone en valor y se promueve la toma de conciencia sobre la importancia de gestos simples y al alcance de todos como escuchar, contener, estar, abrazar y acompañar, que pueden facilitar que una persona que atraviesa una depresión logre expresarse, busque ayuda a tiempo y mejore su calidad de vida.

La depresión es una de las enfermedades más frecuentes en el campo de la salud mental. A nivel mundial, cada año alrededor de 280 millones de personas transitan esta condición y, en Jujuy, representa el cuarto motivo de consulta ambulatoria en salud mental y el tercer motivo de internación.

“Uno de los mitos más fuertes en torno a esta enfermedad es pensar que se trata de una cuestión de voluntad o de ganas, o que se resuelve con insistencia por parte del entorno, por ejemplo, pidiéndole a la persona que ‘le ponga pilas’. En realidad, la depresión tiene un origen multifactorial que involucra aspectos biológicos, psicológicos y sociales. En ese sentido, la familia y los vínculos son un pilar fundamental en el abordaje y el tratamiento, brindando acompañamiento, lo cual es distinto de presionar”, explicó Rodrigo Aladzeme, desde la Secretaría de Salud Mental, Adicciones y Discapacidad.

“Este conjunto de manifestaciones, que repercuten y condicionan la funcionalidad social, laboral y académica de la persona, puede indicar que estamos frente a un cuadro depresivo”, remarcó Aladzeme.

Cualquier persona puede atravesar estados depresivos en distintas etapas de la vida. Es frecuente que aparezcan ante eventos o crisis vitales como un duelo, una separación, una decepción laboral, escolar o académica, dificultades económicas, la adolescencia, la maternidad o paternidad, o la jubilación. En estos momentos, el entorno cumple un rol clave al escuchar, contener, estar y acompañar. Sin embargo, cuando la persona no logra salir de la incapacidad de sentir y el estado anímico continúa deteriorándose, es fundamental consultar con un profesional.

No existe un único tipo de depresión. Se trata de una enfermedad que puede ser tratada y superada mediante un abordaje adecuado, cuyo tiempo puede extenderse entre seis meses y cinco años, según la complejidad de cada situación y la oportunidad de intervención. Como en toda enfermedad, cuanto más temprano se inicia el tratamiento, menor es el impacto en la vida de la persona. Por ello, recurrir a las múltiples alternativas gratuitas que ofrece el sistema de salud permite actuar a tiempo.

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